domingo, 13 de julio de 2008

Acerca de los sentidos...


(Otro día más a punto de escribir, y temerosa de hacerlo...

Me cuesta soltar la manos, dejarla libre... el temor a que escribas mal, a exponerte, y fundamentalmente a salirme del primer fin de este blog: lo teórico.

Mi vida intelectual ha estado centrada en lecturas y no en producir, y por lo mismo, el estress mental que causa provoca la inmediata necesidad de expresarlo de una u otra manera, y no es precisamente bajo el nombre de PraxisEstética...

Pero que más da... pues si me encuentro frente al computador, y frente a la Ética de Aristóteles; frente al reloj en contra para la prueba... y mi colon esta a punto de estallar... a ver si escribir me hace más efecto que Viadil.)


¿Qué ocurre con la pasión?


Certeza es que el sexo divierte, el sexo en su máxima expresión animal y carnal. No me remitiré a las malas experiencias sexuales, no por ser desagradables sino porque las expectativas no fueron satisfechas; eso es materia de otra reflexión con mas rabia y furia de género (Hombres atentos!).

Aun no se bien que quiero expresar, pero se trata de la inconsciencia, de los sentidos, de lo irracional, del dejar ser.

La piel engaña a los sentidos, te entrega confianza, te da la mano fraterna y te hace creer que los años han madurado las sensaciones adolescentes y te hace creer que es posible una nueva forma de relacionarse... Y digo que engaña porque bajo un milimétrico estado de inconsciencia, la piel se entrega, te capta y nos envuelve. Drogas y alcohol son factores importantes en la obtención de ese estado de inconsciencia. Y ya estas (léase con acento porteño)... ya rompiste lo que eras, ya no sabes lo que serás, ya quebraste la noche, y te entregaste al devenir...

¿importa acaso?, realmente, queridos lectores, ¿importa algo en esa fracción de segundo donde tu cuerpo se desvanece ante un tirón de piel, donde tus labios claman la lengua ajena, donde tu boca exige pasión? En aquel instante nada importa, no importa quien eres, quienes te acompañan, quienes lo aprobarían y quienes no, no importa lo que vendrá... sólo importa el cuerpo y los sentidos. No deseas la mente que tienes al frente, eso fue antes; no deseas su dulce compañía; deseas piel, carne, sudor, saliva, fuerza, energía y vigor... deseas tacto intenso, sabores varios, olores sudorosos, visiones de cuerpo y sonidos incandescentes.


5 sentidos; Platón tenia razón, la verdad está ahí, mediante el uso de mis sentidos llego a la luz, llego a la verdad y me acerco al conocimiento... Ya sabes que en la senda del sexo casual hay mas malas que buenas experiencias; pero también sabes que de pronto te encuentras ante un cuasi insuperable notable acto sexual... ahí, con la empiria de esa última quedaste y en el fondo... cagaste... pues la conexión sexual por una noche se da sólo en algunos casos, y creo que las estadísticas indican que en un año, sólo en dos ocasiones se puede conseguir feeling completo y coquetear cara a cara con la Idea de placer sexual.

Dos... sólo dos... y el numero se reduce, y los cuidados se reducen en la búsqueda frenética de la tercera... pero calma; que el corazón avisa, y te dice que te detengas, que el amor existe, que debes dejar de ser la frívola hetero...

¿Qué hacer entonces?, ¿se necesita andar de la mano para que sea placentero?, ¿se necesita futuro?... No, definitivamente si tengo que exponer una tesis en todo lo planteado, digo que NO... sólo necesitas conexión física, sólo necesitas sentidos y activadores de sentidos, sólo necesitas el cuerpo preciso, que sea exactamente en encaje del tuyo, sólo necesitas unos gramos de confianza, sólo necesitas un toque de inconsciencia, sólo necesitas lengua, manos, sudor, oídos, fuerza, y un puto condón.


Que flores, que motel, que palabras lindas, que romanticismo... ¡¿Quién dijo que las mujeres no son tan carnales?!... sentimos y decidimos tal como ellos, también podemos cuando queremos. Pero, malditos hombres solteros, ustedes son los dueños de su cuerpo, cuidenselo, acostumbrense a que habemos mujeres menos femeninas que no tenemos porque ser las portavoces de la prevención... Por errar en aquel punto, hoy mi estomago se desmorona, y la sensación de injusticia por tener esa maldita "resaca" luego del orgasmo... malditos hombres que no se embarazan.


Iremos por la revancha, este malestar se paga.


sábado, 5 de julio de 2008

Sos tan fashion...


(Una nota frívola... hace bien relajar la cabeza un rato, con el riesgo de quedar como estupida)

Domingo 29 de junio 21:00 hrs.

Kevin Johansen en Chile. Teatro Oriente 2º función.

Aquel domingo la sensación de saber que por la tarde iria a un recital inesperado y muy esperado, no me abandono nunca: curiosidad, un poco de ego, escuchar esas canciones, etc.

El despertar es distinto, la energía es distinta... todo se torna ansias, pero por sobre todo se torna tambien glamour.

¿Glamour? ¿Por qué?...

Sin pensarlo aquel dia, abri mi closet y saqué las prendas de ropa más bellas, y las que en su conjunto conforman un atuendo con estilo... Pañuelo rojo al cuello, labios rojos, abrigo blanco, mis zapatillas Luis XVI, fueron los elementos constituyentes del atuendo perfecto para una noche perfecta.


Se acerca la hora del evento, y me acerco al teatro... Glam! Chic! Posmo!!!! Top!... Todas... Todos... mirar sus cabezas claras, sus pieles blancas, sus cabelleras lisas... Carteras, bolsos, abrigos, aros, pañuelos, zapatillas, causaban en algun grado envidia... nada era por casualidad, todos ellos no se habian vestido asi por casualidad, ninguna actitud, ningun color, ningun olor era casual... Todos listos, dispuestos y preparados para participar de un evento (publicado en facebook, porsupuesto) donde nadie te puede ver mal parado...


A esa altura, ¿qué importa Kevin no?...

Hay una raza: cuicos... malditos cuicos, lo tienen todo y no hacen nada, o no hacen mucho (sin juzgarlos por pertenecer a esa condición humana). Pero ¿por qué quieren parecer otra cosa?, ¿qué encuentran de atractivo en lo roñoso?... Todos querian parecer mas sencillos de lo que son... todos vestidos con ropas americanas de Providencia, con articulos de diseñadores de Alonso de Cordova, todos con accesorios de los Dos Caracoles, todos con sus prendas bien elegidas perfectamente combinadas, y pretendiendo ser lo que no pueden ser nunca...


A aquel especimen de cuicos que quieren dejar de ser cuicos sólo estéticamente, les puedo decir que se pudran!... con las mejor de mi buena onda les digo: USTEDES CONOCEN A KEVIN SÓLO POR SU CONDICIÓN SOCIAL!!!.... dejen de querer ser lo que no son... me molestan! (A los cuicos asumidos y normales, nada que decir, cada uno con los suyo)


Y yo... terminé siendo la más normal y sin glamour de la noche... salí de mi casa con la sensación de que hasta Kevin pondria su mirada en mi... y allá, en Providencia, mi pelo negro, mi estilo normal, casi nerd (de filosofa) pasaron desapercibidos (eso si, habian muchos hombres dignos de mis miradas, seran cuicos, tontos, lo que sea, pero de que son guapisimos, los son), hasta que Kevin Johansen y yo entonamos energicamente:


"Sos tan fashion! siempre en el modo!...
estas tan wuaw! estas tan in! estas tan glam!...
Ahora todos de blanco!
Ahora todos de azul!
Mañana todo amarillo!.... "


Y mejor fue la sensación cuando ví que todos cantaban y bailaban la canción sientiéndose los más fashion del mundo y de pronto los ví a todos de blanco, a todos de amarillo y a todos de azul. Así fue como la "Boca torcida maliciosamente" se apoderó de mi (véase Sloterdijk), y fui feliz... sólo Kevin, la buena música, la ironía y yo... Que más da, si nadie me obligo a ir a meterme allá.




jueves, 29 de mayo de 2008

La otra belleza: el quinismo como recurso estetico-argumentativo


La noción de belleza se ha instalado como canon estético en las personas, al menos si nos atenemos al habla popular. Además, a lo largo de la historia, ha sido parte de la labor filosófica el analizar respecto a este ámbito de la percepción y de la creación artística. Sin embargo, lo antiestético existe, y a pesar que desde la Antigüedad encontramos manifestaciones de aquello, desde la teoría, este opuesto ha vivido en una especie de submundo. Sólo en las últimas décadas, ha sido abordado de forma más definida, como lo han hecho Peter Sloterdijk en Alemania y Pablo Oyarzún en Chile.


La irreverencia, la burla, lo burdo, lo vulgar y lo grotesco son elementos constituyentes de la humanidad, por lo que tienen una implicancia directa en la forma de manifestación estética de cualquier sociedad en la actualidad; pues la belleza no existiría sin noción de su opuesto. Más que antiestética, podemos comprender estas características desde la noción de anestética, que es la oposición de “una estética de la ruptura y de la intranquilidad a otra de lo bello y tranquilizante”
[1]. Según Neira, los métodos anestéticos han existido desde principios del siglo XX en distintas áreas de la creación artística, desde la plástica a la literatura, y a pesar de que su popularidad en el público nunca ha sido grande, si lo ha sido entre los especialistas. Entonces, es posible afirmar que la esfera anestética es una manifestación estética válida, a pesar de ir en contra, justamente de los cánones estéticos comunes en la sociedad.

Así lo fue en Grecia, con Diógenes de Sinope, uno de los personajes más controvertidos que se atrevió a contraponerse a la belleza cuasi divina de la antigüedad, pues indiscutiblemente los diálogos platónicos están llenos de elementos discursivos que emanan perfección y solidez dialéctica. Diógenes por el contrario, sin querer hacer escuela filosófica, se manifestó concretamente, haciendo uso de su cuerpo, en contra de Atenas, el poder, Platón y la Academia.

Un ejemplo de este actuar es cuando Alejandro Magno, quien tenía un aprecio por la figura del Diógenes se le acercó mientras este descansaba tomando sol, diciéndole que le pidiera lo que quisiera, a lo que él respondió “pues no me hagas sombra”[2]. Lo que lo hizo trascender como pensador en la historia tiene que ver con su forma discursiva: Diógenes no se quedó esperando la realización de una teoría utópica, pero tampoco renunció a ella, sino que transformó su discurso en una acción político-simbólica de orden cotidiano, en una forma de vida. Él en sí mismo, es su argumento más fuerte, pues se manifiesta a través de ello, no rehuyendo conflictos ni defendiéndose teóricamente, sino que dando respuestas, a través de lo grotesco, argumentativamente filosóficas y prácticas, haciendo de la eficacia discursiva su diferencia radical con Platón.

Esta forma de argumentación puede ser tomada como principio para la realización estética en obras de arte. Pues, la filosofía y el arte son dos disciplinas que no debería entenderse como separadas y aisladas, sino que se interrelacionan para la conformación de pensamiento. Según Carla Cordua, “la supuesta contraposición entre buscar la verdad de lo que es y crear imaginativamente es extraviada: un poco de reflexión muestra que hay funciones imaginativas a los dos lados de la división de la filosofía y el arte, del conocimiento y la invención libre (…) Están ligadas internamente por la colaboración entre nuestras facultades mentales”[3]. Lo planteado por Cordua es lo que permite estudiar los principios grotescos en el arte como forma de argumentación filosófica.

En la Crítica de la razón cínica, del alemán Peter Sloterdijk se realiza un estudio acerca del sentido de lo grotesco, expresado en los conceptos de quinismo en contraposición al cinismo en la modernidad. Según Pablo Oyarzún, Sloterdijk realiza dicho estudio debido a que “el interés por el cinismo antiguo ha sido levantado por el perfilamiento cada vez más nítido del fenómeno cínico moderno, es decir, del tipo de cinismo que se desarrolla específicamente con la modernidad, como uno de sus rasgos –así ha llegado a estimárselo- más sintomáticos”[4].

[1] NEIRA, Hernán. Anestética de Metales Pesados, de Yanko González Cangas. Estud. filol. [online]. 2000, no.35 [citado 05 Mayo 2008], p.207-221. Disponible en la World Wide Web: . ISSN 0071-1713.
[2] LAERCIO, Diógenes. Vida, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres. Libro VI-12 Traducción de José Ortiz y Sanz. Librería El Ateneo, Buenos Aires, 1947.
[3] CORDUA, Carla; Incursiones. Ed. Universidad Diego Portales. Santiago 2007. Pág. 254.
[4] OYARZÚN, Pablo; El dedo de Diógenes, Santiago, 1996.